¡La Llama más fuerte!

Buenos días hermanos. ¿Cómo están?

Hoy les mando este Blog para que escuchen lo que Dios está hablando a mi corazón. Quería compartirles Grupo Alive, que es lo que Dios ha puesto hoy en mi corazón. El tema se llama. “La llama más fuerte”

Estudiando la Vida de Jesús, cuando Jesús vino a este mundo, su Ministerio duro 3 años y al partir de 3 días, él pudo cambiar el mundo. Vivió 30 años, que es justo la edad de nosotros, casi por ahí, jóvenes adultos. Y a los 30 años,  solo pudo vivir 3 años más, antes que lo crucifiquen y se levante de la muerte.

Él sabía que iba a morir, él sabía cuál era su propósito, estaba enfocado, estaba caminando, pero no estaba distraído en solo el fosforito dte o le compartiste la palabra o estudiaste con él la palabra, hace un impacto generacional, todo dntendía que el fuego que tenía que  prender en esta generación,  en este mundo tenía que durar una eternidad, tenía que durar más de 2000 años y aún más por generaciones a venir.

Si  ves la manera como él predica, si ves la manera como él actúa. Él sanaba a la gente, predicaba a la gente, y dejaba principios bíblicos a todos los que les conversaba. Hablaba, sobre la venida del reino de Dios, también hablaba sobre cómo manejarnos en el reino de Dios. Dios está llamando a gente, aquellas que no sean solo personas, que prenden el  fosforo y a los 10 segundos se apaga. Dios está llamando gente que este en fuego 100%, que cree impacto generacional, eso es lo que Dios quiere de Ti. Entonces te animo a que cuando estés sirviendo, no solo pienses en lo que estas, en la situación donde estas. Si tú estás sirviendo en la iglesia, cortando papel o doblando brochures, imprimiendo, diseñando, haciendo el sonido cada sábado, no se trata solo de eso, es Servir

Hemos implementado estos últimos meses, estas últimas semanas lo que es EBD, Estudio Bíblico del Discipulado, y en estos estudios, es donde nos sentamos, traemos a 3 o 4 personas nuevas en nuestros grupos, aunque no vengan a la iglesia, y estudiamos la Biblia literal versículo a versículo. Y si tu logras pasar a través de los 4 pasos, que nuestro Pastor ha definido para nosotros, y logras ser un facilitador para un grupo, tú  estás yendo más allá, de solo crear el fosforito de llama, ya estas comenzando un fuego de bosque, porque esas 4 almas, van abrir 4 diferentes grupos, ahí tienes 16, y esos 16 van abrir 4 grupos más, correcto, y cuando tengas 16 por 4, que son 64, van a ir 4 grupos a 256.

¡Si ves el potencial que estas impactando! ya es exponencial, ya no es solo estoy aquí en la iglesia sirviendo, y vengo cada domingo, estas impactando aún más, y cada persona va  tener hijos, cada persona se va a casar o cada persona va a regresar a su país. A cada persona que le hablas, discípulas, va abrir 10 grupos. Tú no sabes quién va a ser esa persona, tal vez tu abres 1, pero de ese 1 salen 256, porque una persona de las que tú le predicaste o le compartiste la palabra o estudiaste con él la palabra, hace un impacto generacional, todo depende de tu expectativa.

La palabra dice que no tomemos los pequeños comienzos en vano, y eso ha sido tan difícil para mí, porque siempre he pensado que tenemos que hacer las cosas en grande. Pero ahora si nos sentamos con 1 a 3 personas,  y solo pensamos que esta persona realmente puede ser esa llama… Invirtamos tiempo en él o en ella, para ensañarle la palabra, quien sabe si su hija o su hijo van a ser el próximo Gigi Ávila o el próximo TD Jakes.

El otro día le compramos un piano a mi esposa. Mi esposa cuando era pequeña  estudió piano, le gustaba y todavía le gusta tocar el piano; a mi hija que tiene 7 meses, también le compré un piano pero de su tamaño. Es chiquito y ella lo toca, juega y ve a la mamá como toca. Noemi cuando toca, toca unas canciones increíbles,  que hacen querer dormir o bailar o hacer algo, y la bebe cuando toca es molestoso al oído, es como ¿qué estas tocando?,  ¿por qué estas tocando las teclas así?, pero a la vez en su dulzura quiere aprender y quiere ser como su mamá.                         Y esas son las dos situaciones donde Dios nos ve a nosotros. Me imagino que Dios se sienta al lado de Noemi, y dice: “Noemi has recorrido un camino muy largo, has estado experimentado y trabajando, has dado práctica y práctica, y ahora estas donde quiero y te voy a usar, y te estoy usando más”, pero se sienta al lado de Keziah, o al lado del principiante del ministerio, o al principiante que toca la guitarra por primera vez, o al que viene por primera vez a la iglesia o a un grupo de jóvenes, y se sienta aquí a tu lado, imagina,  te ve a ti como un bebe de 7 meses, y tal vez tú dices porque a mí me dan este piando tan pequeño, porque a mí me dan esto, también puedo aprender en el grande, yo quiero lo grande, para comenzar grande, para ir grande. No desprecies lo pequeño, primero porque lo pequeño fue hecho para ti, para comenzar de acuerdo a tu tamaño. Segundo como el piano de Keziah, es justo su tamaño, ella puede tocar cada tecla rápido, extender sus  bracitos pequeños, y  poder tocar todas. Pero si la pones enfrente de un piano grande va a tocar una, dos y no va a poder con el resto, a menos que gatee, encima del piano.

Dios te da tu capacidad, pero imagina que Dios se sienta a tu lado, te imaginas tocando un piano, ahí recién comenzando y con un piano pequeño, él está ahí a tu lado en tu ministerio, ahí donde tu estas, ahí donde estas sirviendo, ahí donde estás en la puerta de acceso, ahí donde estas con un joven compartiendo la palabra, asistiendo un grupo, ahí donde estás tú él se  sienta a tu lado, y dice  “Veo un gran propósito en ti, yo te veo a ti  tocando este piano como un profesional, tocando diferentes notas musicales, canciones”. Pero tú no te ves, y ese es el problema, a veces nosotros no nos vemos ahí, porque vemos el tamaño de nuestro instrumento o donde Dios nos tiene, pero Dios tiene cosas diferentes para ti, Dios te ama, Dios está a tu lado, él es tu Padre y te quiere enseñar,  y él se sienta a tu lado, y tu estas tocando el piano, tocando el piano, aprendiendo, tal vez no suena como buena música, o no suena como que tiene ritmo, no suena como música perfecta, pero al oído de Dios es perfecto, porque no se trata de que bueno toques, no se trata de cuantas canciones sepas, o como tú lo haces, se trata de la actitud de tu corazón, y con esa misma actitud dile al Señor: ¡Señor aquí estoy yo, quiero servir! quiero abrir un grupo de facilitadores, quiero discipular a otros, aunque sea 1 o 2”. Esa misma actitud debes tomar cuando tengas  10, 15 grupos abiertos, cuando estas discipulando a 100 a 120 personas, ese mismo corazón vas a necesitar y la misma mirada de Dios va estar sobre ti, porque cuando eres pequeño, ¡Él ve tu potencial!

Gracias por escuchar este mensaje escrito por Salomon Paredes. Que Dios los bendiga y espero que Dios los prospere y al mismo tiempo que sigamos adelante como iglesia.

Escrito por Salomon Paredes.

 

 

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